Suciedad

Por Natalia Aguilar

REC 8 Poesía

Bogotá apesta a sus calles,
se inunda sin pesares de pobreza.
El joven, el adulto, el anciano, Dios,
se dan la vuelta.
Inhalan tal pestilencia,
se rascan la cabeza,
miran el reloj de su muñeca,
recuerdan sus muchas tareas,
compran en la cuadra la prensa,
se sientan allí en la acera.
El anciano revisa su muela,
el adulto alista su chequera,
inhalan pestilencia,
su nariz se encoge y se retuerce,
tosen un par de veces.
El joven, el anciano, el adulto y Dios
refunfuñan entre dientes,
pero Bogotá todavía huele.
Vuelve y amanece,
se rascan,
miran,
recuerdan,
compran e inhalan,
todos los días, como siempre.
Se sientan allí, en la acera,
y aun así se dan la vuelta.