Miro a Miró

Por Laura Moreno

REC 8

Mirando a Miró, mirando por la ventana, mirando está aquel hombre tan mirado, como un mirón mira con atención las obras surrealistas de Joan, el español; todo con mucho color, todo tan bohemio y hasta reconoce en la pintura un miriñaque bien definido. No sabe nada, sólo sabe que mira a Miró, aunque no sepa que al mirarlo no le quita su ignorancia. Pobre.

Se cree el gran genio por mirar, por Miró, pero eso ya es de otro artista; se le confunden al pobre hombre los pensamientos del arte, de la vida, del arte de la vida, y la vida en el arte. Hasta los mirasoles se compadecen del hombre que mira y es mirado, entonces se agachan; todos creen que es porque no hay luz, pero nadie ha investigado bien este fenómeno, necesitamos mirar con atención, mirar como Mirón, el escultor griego, mirar como Miró, él que pintó el mismo disco que Mirón con un primario que sólo Joan escogería.

¿Quién creería? Un disco, dos artistas, ambos mirándolo y ambos mirados por aquel hombre que mira y que es mirado por los mirasoles lastimeros que rondan por el museo, caminando por entre la ignorancia y las miradas de los que miran sin atención, porque si lo hicieran sabrían que a ellos no les gusta el sol.