Jubileo

Por Nicolás Vizcaino

REC 9 Relatos

Un maestro y su clase. El maestro sin protocolo alguno escribe y retiñe el primer concepto del curso entre signos de interrogación: ¿Línea? El maestro, siempre en silencio, asiente con la cabeza y se limita a conceder la palabra a los estudiantes. Las retahílas comienzan y rápidamente los lugares comunes son todos expuestos. Se agotaron todas las acepciones del diccionario de la Real Academia Española. —¿Cómo es en realidad eso de una sucesión infinita?—preguntó una estudiante sin pedir la palabra. Con la misma determinación que la estudiante espetó su cuestión, el profesor se quitó su blazer de parches en los codos y empuñó nuevamente el marcador. Ahora, sólo con su saco cuello tortuga beige, fajado dentro de sus pantalones de tiro alto, se paró en la mitad del tablero, de espaldas a la clase, e hizo un primer punto. Desde ese punto se desplazó trazando con el marcador hacia un costado del tablero, ignoró el borde y continuó marcando sobre la pared hasta la esquina, giró noventa grados siguiendo la pared inmediata, y avanzó con el trazo continuo hasta el umbral de la puerta del salón, giró nuevamente noventa grados y atravesó la puerta que estaba abierta.

Tan pronto pasaron quince minutos de ausencia del maestro la clase entera se retiró del salón.