Instrucciones para leer una colcha de retazos

Por Juan Camilo Brigard

REC 7 Editorial

La revista es una, lo que queda impreso y encuadernado entre estas páginas no debería explicarse como una tirada de dados. ¿Cómo le damos unidad a este espacio que por principio, desde la convocatoria, lo pensamos para que entrara cualquier cosa sugerente, sin importar su etiqueta? La revista es una masa textual multiforme, cambiante y resbaladiza, difícil de coger, ¿por dónde empezar?

En primer lugar voy a resaltar que una de las labores del comité editorial, además de seleccionar el material, es darle un orden (orden del que ningún libro puede escapar, empieza en un punto y termina en otro). Esto no quiere decir que no se pueda leer como a uno le provoque, desde buscar al autor que conoce hasta empezar de atrás hacia adelante, elegir el título más apetecible del índice o simplemente mirando las imágenes. Solo quisiera hacer la aclaración de que tratamos de tener en cuenta qué va de un extremo a otro de la revista y quién es vecino de quién.

Este semestre decidimos romper con una regla que se había legislado en la costumbre de la convocatoria. Por primera vez publicaremos textos de más de 2500 palabras. La idea es poder presentar proyectos más extensos de los que históricamente hemos tratado. Esta idea se llevó a cabo, y esperamos que así siga siendo, por medio de la recepción1 del material antes de que la convocatoria misma se haya lanzado (de esta manera nuestro comité editorial tendrá el tiempo requerido para leerlos). Para esta edición saldrán dos textos de esta índole, que tienen además la intención de mostrar otras posibilidades para participar en la revista, a manera de sugerencia para nuestros lectores-escritores.

El primero es “De la represión como una de las Bellas Artes”, diálogo escrito a seis manos por Juana Hoyos, Felipe González y Carolina Loaiza. Es una reflexión histórica sobre el cierre de la carrera de Bellas Artes en la universidad durante la década de los setenta2. El texto fue escrito para participar en el último concurso de Pase a la Historia Uniandina, que aparentemente existió desde el 2003 al 2008. El texto no ganó ningún premio pero en teoría sí una mención de honor que no se hizo en la premiación. Esta anécdota da pie para pensar si el título fue políticamente incorrecto para el lugar y público en que iba a ser presentado y también para reflexionar cómo se hace la historia de la universidad.

Nos parece importante publicarlo porque así le da vigencia histórica a un evento que la mayoría de la gente desconoce y porque, en nuestra opinión, es un documento valioso para la memoria colectiva de nuestra facultad. Así mismo para revisar cómo llegamos a lo que somos hoy y cómo debemos actuar en el presente. También porque nos alegra poderle dar visibilidad a este diálogo crítico y salvarlo de los anales de la memoria de un computador. Este texto lo consideramos un ejemplo de una de las cosas que nos gustaría que la revista fuera, un lugar para proyectos valiosos y “fallidos”, un espacio para los que no pudieron salir a la luz en otro lugar y momento.

El segundo es mi traducción del cuento “Los destructores” de Graham Greene. Después de discutirlo nos pareció valioso publicarlo porque es un gran esfuerzo y porque es algo que pocas veces hemos visto en la revista. También porque lo consideramos un ejercicio que cumple el papel importante de presentar autores y obras ajenas a nuestro contexto, lo que ofrece la posibilidad de reeditar y darle, de manera renovada, un nuevo lenguaje a cosas pasadas. Como el texto que introduje anteriormente, este representa una de las tareas a las que en un futuro se pueden dedicar estudiantes de nuestra facultad, tareas que tratamos de poner en práctica: diagramación de textos, corrección de estilo y, esperamos que de ahora en adelante, también traducciones. La idea es incentivar el ejercicio de estas labores prácticas afines a nuestras carreras y que en más de una ocasión son posibilidades ajenas al pensum de nuestras carreras (por ejemplo la corrección de estilo y la traducción en literatura).

Para este número, REC sufrió cambios visuales. La revista se ha dinamizado en términos de diagramación por medio de alteraciones en la retícula, la tipografía, el manejo de los espacios entre los textos y su distribución de acuerdo con las nuevas secciones (que estoy por introducir). Todos los cambios fueron hechos con la intención de rescatar el estilo pasado de nuestra publicación, aplicándole variaciones y de esta manera renovándolo. Con esto quisiera recordar la característica movilidad y constante cambio, de acuerdo con el constante flujo de sus integrantes, en el que el proyecto se enmarca. Así mismo, rescatar el complemento que nos brinda el motivo de pertenecer a la misma facultad, de poder jugar con la forma visual y el contenido semántico, el complemento entre arte y literatura. Desafortunadamente seguimos sin integrantes de música, a los que invitamos a formar parte de la publicación.

De vuelta al tema del orden de la revista, hemos sacado una nueva sección, la de los REComendados. Esperamos contar de ahora en adelante con reseñas de libros, discos y películas. Nos parece importante esta nueva sección porque es una alternativa para darle visibilidad a obras distintas a las sugeridas en las aulas, para rescatar novedades y desempolvar joyas apolilladas.

También en este número tenemos, pero de una manera más dispersa y no unificada, críticas a ciertos eventos desarrollados dentro de la universidad durante el semestre. Nos parece importante incentivar la crítica e insistir en ella por dos razones principales: la primera, para evaluar los eventos culturales que se dan durante el semestre (o en semestres pasados, sujeto a la convocatoria) y para ayudar a mejorarlos y dar razón de ellos por medio de una memoria escrita. Segundo, porque queremos motivar el interés de los colaboradores de la revista por su contexto, de modo que la revista responda críticamente a él, como un espacio en el que los alumnos se pellizquen por ir más allá de los “deberes” de la academia y por poder hacerlo sin sus lastres.

Otra novedad consiste en que, una vez impresa la revista, se tenga un acceso digital a ella y un lugar donde además se puedan consultar los números pasados. Todo esto con el fin de que nuestros nuevos y antiguos lectores tengan acceso a las ediciones de otros semestres, que en su mayoría están en peligro de extinción, si es que ya no se han vuelto objetos de colección.

Y las secciones… ¿Hacen más fácil la lectura de nuestra colcha de retazos?, ¿le dan consistencia y unidad? ¿La colcha de retazos, colorida, remendada, que como un mosaico se forma a partir de sus parches aparentemente disímiles, encierra alguna belleza?

  1. Enviándolos al correo: rec@uniandes.edu.co

  2. Como referencias complementarias a este evento se pueden consultar la Historia de la Universidad de los Andes (contemporáneo al texto que estamos publicando) y una parodia escrita por Lucas Ospina en el segundo número de esta revista, titulada “Impotencia”, en la que se hace referencia a unos eventos ocurridos en la Universidad de Wütendes (Viena)