Dolorosa espera

Por Salvador Riveros

REC 2 Relatos

Y otra vez me senté a esperarlo. Ya hace días que no llegaba y mi ansiedad no me dejaba en paz. Sentía un dolor profundo, nadie lo entendía.  Intenté disimularlo, pero el semblante pálido me delataba. Mi interior —como un “otro”— me decía: “si no llega hoy morirás”.

Era un malestar en el estómago, incluso pensé en mariposas de las que tanto hablaban. Creo que las mías estaban en su capullo aún. Si, mis mariposas en el estómago estaban en su vaina. Malditas mariposas.

Entre la desesperación y el llanto sentí su llegada. Se abrieron las puertas y salió él (muy tieso y muy majo).

(…)

Me paré —como despegándome— de la cisterna y con rostro complacido me fui, sabiendo que había dejado la razón de mi impotencia en
el agua.