Chacal

Por María Eugenia Lombardo

REC 9 Poesía

—Traspié. Huyendo—

Entre los hombros una roca invisible, una roca gris

Cargo el sacrificio hasta el templo, ¿pero qué rey?

Será el fantasma del monarca, nada más. Una sombra de su reino,

de toda su piedad, quizás.

 

Florezco ante el pensamiento, ante la luz que sólo yo soy capaz de ver

—de inventar y de sentir—

Pasan ojos indiferentes, como los del sueño

dentro del sueño que nunca fue,

Cargo una piedra aunque pueden ser mil

hasta el templo y doy un traspié.

 

—No quema suficiente el sol

Ni arde como deseo la piel.

No imploro de sed ni de sed

grito en los colores, grito con los ojos

pero callo; invisible, inaudible el sacrificio—

 

Llego al pueblo-espectro, llego y me voy

Pero no vengo, me quedo y se fue, ¿sigue ahí?

¿Veo un paraíso que no tiene fin?

Aunque me pesó tanto tiempo la piedra en el camino,

¿está ahí la luz que ya no puedo ver?

No, no: ya se fue, se fue la luz, y me besa la inconsciencia,

un chacal

Me lleva a la ciudad que ya no puedo ver

 

—Y es que me ardía la tibia izquierda

de al optimismo perseguir…—