Breve DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO (Selección letra A)

Por Susana Oliveros

REC 9 Ensayos

Prólogo al lector entusiasta

La miseria de poner a disposición del prójimo de nuestra época un lucrativo y fructífero compendio de palabras que satisfaga su hálito de síntesis actual catequizan esta primera selección de palabras. Este listado es un exitoso intento de recoger en sus hojas todos los cambios, espontaneidades, pretensiones, soberbias e improvisaciones que se han engendrado recientemente para responder de modo cabal a las impertinencias del mundo moderno.

Surtidas alfabéticamente con el repertorio idiomático, tratamos con especial atención, y dentro del criterio sereno, contemplativo e impersonal aplicado al ámbito lingüístico, todo cuanto tiene alguna relación con los países mundiales y locales de habla castellana.

Por el cuidado que ha precedido a la selección del léxico y de los artículos biográficos, geográficos, históricos, estúpidos, inútiles, etc., a fin de ofrecer la nomenclatura adecuada a la misión que le asignamos; por su redacción, en la que el obligado principio de síntesis no perjudica la claridad y la suma de conocimientos indispensables que en todo caso han de justificar un trabajo de esta biósfera, estamos empinados a pensar que con esta selección de palabras y significados de nuestro BREVE DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO hemos logrado, no sólo una obra sin par en su género, y como tal un atrayente creación bibliográfica, sino otro eficacísimo y heroico utensilio de cultura que habrá de ser recibido con agrado por el gran sector del público ocioso al que preferentemente se destina.

Los editores.

 

A

Abacería, v. Descifrarse a sí mismo frente a sus pies descalzos.

Abollar, v. Levantar los pies del piso de vez en cuando.

Abrotoñar, v. Coser botones en prendas masculinas donde no los había antes.

Abúlico, adj. Sujeto bulímico por temporadas invernales.

Abur, s. m. Tipito u hombre pequeño con zapatos de empresario los lunes y tenis de basquetbolista los martes.

Acaecer, v. Romper la ventanilla de emergencia de un avión por equivocación para luego disculparse con las azafatas.

Aetinomorfa, s. f. Máquina de escribir que cose periódicos.

Akron, s. m. Psiquiatra que disfruta de las tiras cómicas cuando va al baño mientras no hay pacientes pendientes.

Angiospermas, s. f. Células antropomórficas que crecen dentro del maletín.

Antigualla, s. m. Tercer escalón de toda escalera.

Anublar, v. Cubrir con manta invisible.

Anuria, s. f. Orina de las moscas.

Asertorio, s. m. Silla dúplex vertical con doble altura.

Aurífero, adj. Aquel que carga, por si acaso, un pedazo de la semana pasada.

Ausubo, s. m. Comida de caballos que produce acidez estomacal.

Arilo, s. m. Periodo histórico justificadamente eliminado.

Atutía, s. f. Canción tradicional hispano-alemana.

Aután, s. El otro de al lado.

Autarcía, m. Incapacidad de amarrar los cordones de los zapatos la primera vez.

Autillo, s. m. Impuesto que aplica para la compra de medias izquierdas.

Avejigar, v. Romper algo en forma de animales salvajes.

Avenate, s. m. Escaparate para el almacenamiento de conchas de mar.

Avieso, adj. El que abandona a su pareja para dedicarse a la costura de muebles de oficina.

Azagayas, s. f. Palabras que ayudan a hacer sombra durante el verano.

Azogue, s. m. Donde los ríos tienen oro y los niños sueño.

Azua, s. f. Palabra usada con tono burlón para hablar del agua con alto contenido de oxígeno.