Bizco

Por Juan Camilo Chavez

REC 3 Relatos

La última vez que fui al optómetra me dijo que era bizco. Sí, bizco. El ojo derecho veía más hacia la izquierda que hacia la derecha. Bueno no siempre, mejor dicho, bizco de a ratos. Sólo cuando leo o cuando me concentro mucho en algo. Básicamente tengo un ojo rebelde. Un ojo más bien despistado, retraído, disperso, confundido, atontado, huraño, esquivo, arisco.

Este ojo está planeando un complot. Le tiene envidia al izquierdo, el preferido según él. Planea un acto terrorista, un chuzón sorpresa, aceite de mandarina bien rociado, un mugre desprevenido, un puño y un morado. Todas las noches se imagina cómo sería. Mientras duermo, se asoma de reojo, le lanza pestañas, se imagina orzuelos, inflamaciones, mosquitos incrustados. Por momentos, él se imagina menos arrugado, se imagina picando el ojo, se imagina brillando, mirando al sol sin ayuda del parpado. Se imagina grande y vigoroso, con cara intrigante, mirando sospechoso de a ratos. Al fin de cuentas es un ojo soñador, quiere unas Ray Ban cincuenteras y lentes de contacto.

Quiere una ceja bien peinada, unas pestañas largas y gruesas. Nada de lagañas ni de ojeras. Quiere poder picar el ojo, ver de frente las letras. Quiere ganar en los serios, tener buen genio y no hacer pataleta. Quiere pasar día y noche despierto, estar atento y aprovechar cualquier descuido para hacerle zancadilla o echarle shampoo al de la izquierda. Me quiere pirata, tuerto y con espada. Quiere soñar despierto, dejar de ser el rechazado, lanzar todo a la mierda. Imaginarse con menos astigmatismo, y que en la próxima cita, el optómetra no le diga: 3.75, bizco y empeorando.