Entrevista a Inocencio Javier Hernández Pérez, por Maru Lombardo

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Página web: http://www.ijwriter.com

La entrevista: Durante varios meses, Inocencio y yo hemos mantenido correspondencia y critica literaria respecto a nuestros escritos y a otros temas concernientes a los escritores, como la influencia del mercado en la literatura. En esta entrevista, les ofrezco una breve conversación con el escritor, en la que discutimos un poco de su pagina web de difusión de su obra, un poco del rol de la literatura, y un poco sobre la ingravidez del oficio de escribir.

(Biografia extraida de la pagina web).

Javier Hernández Pérez es Técnico Superior en Publicidad, Máster en Publicidad y Marketing y Posgrado en Community Manager. Alumno del semillero creativo de la escuela publicitaria Complot Barcelona y de la Escuela de Escritores de Madrid. Como Copywriter ha flirteado guión fornicado con los briefings más horripilantes, enjutos y malcriados del mercado.

Desde 1998 participa en distintos blogs literarios y en talleres de periodismo, filosofía oriental, arte experimental y teatro. Ha colaborado en espacios culturales (La Gaceta de Canarias, El Día, La Opinión de Tenerife y Creativa Canaria) con toda suerte de relatos, críticas de cine, reportajes musicales y otros artículos inclasificables.

En la primavera de 2009 publica Eco Nocturno, un poemario de corte beat que recibe críticas generosas por la sencillez y armonía conceptual de la obra. A finales de 2010 da muestras de su talento narrativo (cortesía de la web de difusión cultural Creativa Canaria) con la novela corta Persea (germen apócrifo de Crónicas contra la ingravidez). En enero de 2011 sale a la luz, de la mano del sello “La página joven” (una colección de La Página Ediciones destinada a fomentar la divulgación de las jóvenes promesas de la literatura canaria), el libro de relatos Eight O´Clock. Su relato Canary Islands, 2022, ha sido incluido en el libro colectivo Señales Mínimas. Microcuentos en El Corte Inglés (Ediciones Idea, 2012). Crónicas contra la ingravidez (Editorial Foc, 2013) es su ópera prima.

Maru Lombardo: Apenas uno entra a tu página web, lo recibe el título de “Página oficial de I.J. Writer – Club de poetas mutantes y nihilistas adictos a la desmemoria”. Cualquiera pensaría que, de entrada, tu escritura se centra mayormente en temas quizás cínicos, quizás sarcásticos o criticantes. A mí, particularmente, me dio la sensación de que te dedicabas a crear mundos exclusivamente para probar que con éstos se pueden rebajar otros. ¿Qué consideras fundamental de tu escritura? ¿Tu página web sugiere algo sobre ella?

Javier Hernández Pérez: En primer lugar, escribo porque me gusta vivir en otros mundos, en otros cuerpos, en otros tiempos. Sin esta amalgama creativa, mi escritura no tendría ningún sentido. La temática de mis trabajos suele tender hacia la crítica social, el azar (recurrente en toda mi obra), la experimentación y las contradicciones del género humano.

Cuando decidí abrir el Hostal en la red del Club de poetas mutantes tenía claro que tanto la estructura, el estilo y las imágenes evocarían a ese subgénero inhabitable de la poesía mutante, caracterizada por la crítica y la visceralidad.

M.L.: Un pajarito computacional me contó que te graduaste en ámbitos como la Publicidad y el Marketing. ¿De dónde el amor por la creación literaria? Y ya que pareces dedicarte a la escritura como un oficio y como una pasión, ¿qué opinas del mercado de la literatura y del rol del escritor en toda esa empresa, a veces tan insensata? (Insensata precisamente por cómo el rol del márketing. ¿O me equivoco?)

J.H.P: Estudié Publicidad influenciado por los festivales publicitarios internacionales. Ahora bien, el trabajo habitual del redactor publicitario poco tiene que ver con la atmósfera chic que se destila en las grandes agencias norteamericanas o en el backstage de los certámenes más importantes del sector. Quizá, elegí ser publicista porque ningún empresario contrata poetas.

¿El amor por la creación literaria? Un escritor se enamora todos los días de mil maneras distintas. Yo llevo haciéndolo toda la vida. Las musas son tan irresistibles como implacables.

En cuanto al oficio de escribir (algo que desconozco en términos económicos pero no vitales) he de señalar que la literatura, como cualquier otra industria, está supeditada a los condicionantes que impone el mercado. Si bien, el escritor de verdad, aquel que detiene el tiempo inventando tiempos distintos, le importará un pepino la fluctuación exponencial, los márgenes de beneficios o la salida a bolsa de su última obra. Le bastará la sensación de libertad que experimenta cuando da vida a personajes sin cuerpo ni alma definida.

M.L.: “Crónicas contra la ingravidez” es tu novela más reciente. ¡Felicidades! Pero, ¿”contra la ingravidez”? ¿No sería mejor volar que estar siempre magnetizados contra el centro de la tierra?

J.H.P.: Gracias… En un principio la novela llevaba por título: Putas, perros y poetas muertos. El editor de la Editorial Foc, Miquel Deya, pensó que el título no hacía justicia con la complejidad de la historia. Y es en esa complejidad donde cobra sentido Crónicas contra la ingravidez. En un universo regido por las leyes físicas, se torna indispensable hablar de todo aquello que, de una forma u otra, no podemos controlar. El caos y el azar están tan presentes en la vida de los personajes que luchar contra la ingravidez es, tal vez, su única forma de escapar de la incertidumbre, tan volátil como la fuerza invisible que los une.

M.L.: ¿Consideras que tienes suficiente experiencia como escritor como para hablar con jóvenes escritores, darles “consejos”? Si es así, ¿cuáles serían y por qué?

J.H.P.: En absoluto. Sólo soy un aprendiz. Supongo que todos los que soñamos con vivir algún día de la literatura hemos de conocer a los grandes maestros. Releer hasta la extenuación. Escribir y reescribir hasta encontrar su propia voz.

M.L.: Hay algo que concierne a muchos humanistas, y es que las artes no podrían existir por sí mismas; dependen de otros saberes de la vida, por así decirlo, para constituirse y reproducirse en otras formas, siempre derivadas de esos saberes. En tu experiencia, ¿existe tal cosa como “hacer arte por el arte”?

J.H.P.: De la definición de arte: Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros, podemos extraer tres variables significativas: manifestación, expresión e interpretación.

Hacer arte por el arte, no es más que una expresión carente de interpretación. De ahí que no exista una definición unánime para el concepto de arte. Somos seres extremadamente culturales, pero no podemos olvidar que lo que percibimos del mundo (real o imaginario) es nuestro propio y subjetivo boceto artístico.

M.L.: Independientemente de la existencia o no de una autonomía, hay algo que siempre nos conduce a la expresión artística de la belleza del mundo (se podría decir que, incluso, las ciencias no aceptan ningún tipo de teoría que no cause cierto tipo de armonía o sea bello). Dejemos las dudas existenciales atrás: ¿qué te apasiona de la literatura?

J.H.P.: La sensación de efervescencia que invade cada célula de tu cuerpo cuando la Sra. Literatura se desnuda y sientes que eres uno más de sus amantes y temes no poder satisfacerla y pierdes el pudor y te desnudas y abres sus brazos, luego sus piernas, y comprendes que no hay nada en el mundo más excitante que una cita a ciegas…